El combustible de la claridad
Una nutrición ocular sólida no depende de compuestos sintéticos, sino de la variedad cromática en el plato. Los pigmentos como la luteína y la zeaxantina, presentes en las espinacas y el kale, actúan como filtros internos frente a la luz azul.
Acompañar estos alimentos con fuentes de Omega-3 —como nueces o semillas de chía— ayuda a mantener la integridad de la película lagrimal, evitando esa sensación de "ojo seco" tan común en oficinas con aire acondicionado.